Dos pedazos de cielo, vacilantes,
se han posado sobre mi hombro;
una redonda piel de seda
se ha apoyado por mi codo
y su hermana se ha quedado afuera,
se ha quedado lejos.
Se ha acurrucado en mi mentón
un dulce pedazo partido de pasión;
una canción en mi mente ha morado,
por afuera pétalos de una rosa me han tocado,
entre ellos he dormitado.
Una pequeña, respingada lanza sin filo
en mis mejillas se ha acurrucado,
mis pómulos ha acariciado,
con ella yo había soñado.
Nieve he visto,
la luz la ha atravesado,
fragmentos de ella van cayendo,
un dulce pedazo de pasión partido me ha tocado,
con él he hecho contacto;
pétalos de una rosa me han acariciado,
más han participado;
a una redonda piel de seda he tocado,
y a su hermana también;
a aquella pequeña lanza caricias le he dado.
Los dos pedazos de cielo me han penetrado,
los he mirado, a una diosa he blasfemado,
no solo una verdad he desnudado…
Y ahora de pronto,
van cayendo poco a poco,
sobre mi pecho,
fragmentos,
varios fragmentos van cayendo,
fragmentos y fragmentos de amor.


No hay comentarios:
Publicar un comentario