Yo sé lo que es cumplir años. Una vez por cumplir años me regalaron un perro. Yo sé lo que es tener un perro. Sé lo que es que se muera mi perro. Bueno sé lo que es matar un perro. Pero al fin y al cabo morir es morir, pase lo que pase. Así como ser persona es ser persona, pase lo que pase, ¿no? Ayer fue el cumpleaños de mi papá. Él no tiene perro, tampoco mató a nadie, pero ayer cumplió años (no sé cuántos) y le dieron regalos. Yo le regalé un libro. No le gustan los perros. A mí sí, pero yo ya no tengo a mi perro. ¿Ya dije que se murió? Solo se murió. Era muy joven, menos que yo en edad humana, pero más que yo en edad perruna. No sé por qué las edades son distintas. Al fin y al cabo, todos somos seres vivos, pase lo que pase; pero nosotros, ahora que me pongo a pensar, somos personas.
En unos meses es mi cumpleaños, espero que me regalen una bicicleta (pero hay pocas opciones que pase eso: a mi madre creo que no le gustó cuando tuve una, a mi padre tampoco; supongo que tampoco a mi perro), aunque no estaría mal que me regalaran una guitarra. Me gusta mucho la música, a mi papá no. A él no le gustan muchas cosas, o nada que a mí me guste. Creo que no le caigo bien. No sé por qué. Lo único que he hecho ha sido, justo después de lo del perro, ver morir a mi madre. Porque, al fin y al cabo, morir es solo morir, pase lo que pase, ¿no?


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