Mas no pudiera ser
cuanto el hombre es,
sin cuanto al mismo le espera,
tan lejos, tan cerca.
Cual palabra no dicha
e inocua agonía
llora la vida
cuanto al amor le hastía.
No pudiese soñar
sin lo que veo,
no pudiese vivir
sin lo que sueño;
ni tampoco pudiese amar
sin lo que siento,
rápida invitación
al final cruento.
No hay reminiscencia que valga,
no hay despedida que evite
y tan solo uno muere,
tan solo uno ya no vive.
Y otra vez observo la vida,
me has quitado mi amor,
y me acerco a la muerte,
te extraño, dolor.
Hay tantas despedidas,
hay tan pocos amores,
hay tan solo una vida,
y me alcanza la muerte.
Ya no te he de ver la cara,
no me tendré que esconder,
sabes que no lo quiero,
sabes que te quiero perder.
Me iré pronto o bien tarde,
me iré por ti tal vez, y adiós ardor,
pero no quiero,
si ya te extraño, dolor.

