jueves, 9 de junio de 2011

Es tiempo de rebelarnos: un llamado

Enorme es, se ha engullido a los niños.
Sin temor ha devorado la infancia eterna,
ha destrozado toda esperanza interna,
mientras campante repartía guiños.

Tan vanidoso como es, todo se ha derrumbado,
él riendo lo ha visto, claro que lo ha visto,
su plan parece ya estar listo
él ha sido quien este cataclismo ha provocado.

Habrá que arrancarle sus tripas, que perpetuar el pecado,
habrá que arrojarlo con nuestras palabras hacia el abismo,
habrá que comernos su hígado, orinarnos en su cadáver desolado.

Es nuestra tarea escupirle en su rostro, cegarlo,
es él tan redondo, se cree poderoso, nosotros somos lo mismo,
será enorme e imponente, pero entre todos, ¡vamos a matarlo!

No hay comentarios:

Publicar un comentario