Sonidos mudos cual si fueran la piedra de Caín, la espada de Brutus, se incrustan en las paredes, en las ventanas; las atraviesan y se adentran tan silenciosa como impetuosamente en el mar desconocido de la realidad y se pasean por encima de los ojos ciegos, enceguecidos de todos y detrás, rozando nuestros hombros como en esotra dimensión sin tiempo, sin espacio, en aquella, nuestra espalda, lo perdido de lo nuestro, el final que parece ser el comienzo. Mudas flechas que vuelan y se yerguen como algo divino y he ahí que nosotros no estamos, he ahí que nunca supimos. Se abre una boca y se clava una bala en un corazón, cuya inocencia ya quedó atrás, demasiado atrás. En ignorancia vivimos, nada sabemos y como lo contrario actuamos y no nos damos cuenta de todo y somos marionetas de nuestros propios actos no solamente quizás, pero sí principalmente. Y otra vez cual viento fuerte aparecen aquellos sonidos mudos que se burlan de nosotros, no los encontramos, nunca los encontraremos. Sufrir podemos; sufrimos. Mentir podemos, mentir debemos; mentimos. Llorar podemos; lloramos y estas lágrimas caen lentamente y se pierden en el naufragio interior y pequeñísimo de nuestras vidas; en el naufragio eterno en la mar azul, imponente; en el naufragio infinito de la realidad misma en nosotros y de nosotros, en la realidad enorme.
Sonidos mudos, que atraviesan las paredes, las ventanas y se adentran en la realidad y vuelven a aparecer, acaso nunca se fueron. Llantos, sufrimientos, mentiras y queda por ahí, digamos como presente, la vida.
miércoles, 4 de noviembre de 2009
מצב אמיתי
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